O mais grandes

Brasil es Brasil, sí. Después de irse 0-2 en el primer tiempo, arrancó descontando en el ST y puso contra las cuerdas a Estados Unidos: le empató con otro gol de Luis Fabiano, esta vez de cabeza, y lo dio vuelta con un testazo de Lucio. Así salió campeón en Sudáfrica, donde el año que viene será el Mundial.
La sorpresa es una de las cualidades que el futbol, a pesar de cambiar en su concepción sigue, por suerte teniendo. Y vaya sorpresa la que dio Estados Unidos hoy en Sudáfrica, ante la selección más ganadora de la historia. Orden, potencia y prolijidad fueron las bases en las que se sostuvo la potencia económica. Pero fue una cuestión de 45 minutos, después la tortilla se dio vuelta y la historia fue lo que los papeles indicaban.
El primer gol llegó luego de una jugada por izquierda, donde luego del centro, Dempsey acarició la pelota con la derecha para ponerla bien abajo y pegadita al segundo palo ante el inútil salto de Julio Cesar. Y de repente el mundo futbolístico se volvía a sorprender. Brasil respondió con dos remates de Robinho, primero con una brillante triangulación con taco dentro del área que terminó con Howard esforzándose para sacarla al corner y luego con otra que tuvo el delantero del Mancheter City donde le pegó con la parte interna del píe derecho que también tapó el uno estadounidense.
En la siguiente acción, Estados Unidos salió furioso en una contra, Landon Donovan recibió en la puerta del área para enganchar hacia adentro y pegarle cruzado y marcar el segundo gol a la media hora de partido.
Pequeño reto les habrá pegado Dunga a sus dirigidos en el entretiempo, tanto que a los 46 minutos, Brasil ya descontó con el gol de Luis Fabiano, tras una gran jugada individual. Pero les duró poco la súplica, ya que luego volvieron a cometer los mismos errores infantiles que en el primer tiempo. La polémica se instaló por un gol no cobrado a Brasil. Kaká cabeceó y la pelota se metió entera en el arco, pero nadie lo vio.
Luis Fabiano tuvo una excelente oportunidad de empatar con un mano a mano que definió displicentemente ante la sólida salida de Howard que no dio rebote mientras toda su defensa seguía estancada pidiendo el fuera de juego.
Ya lo venía anticipando, y lo concretó. Quien sino Luis Fabiano para meter el gol brasileño. Kaká demostró porque el Madrid pagó por lo que pagó por él y apareció con un desborde con gambeta incluida para luego tirar el centro, que rebotó en un defensor y Luis Fabiano que no podía errarle a menos de un metro de la línea. Y otra vez por medio de un testazo impresionante, Brasil anotó. Fue el gigante Lucio el que se elevó en el medio del área y dejar dibujado a Howard a tres minutos del final.
Y, Brasil es Brasil, nunca hay que darlo por vencido ni mucho menos muerto. Para Estados Unidos, como tantos otros equipos, el 2-0 fue el peor resultado. Tres goles en un tiempo le bastaron a la verdeamarella para batir a la revelación del torneo, que había jugado un muy buen primer tiempo pero al mismo tiempo con un alto esfuerzo físico que luego pagó con creces. Tenía al público en contra por haber eliminado a Sudáfrica con una falta que sólo el árbitro vio y se fue al entretiempo perdiendo 2 a 0. Pero igual, se rehizo, se levantó y demostró que es mucho más que su rival.
Fuente: www.ole.com.ar
Por: Marcelo Argañaras


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