La verdadera historia de la familia argentina que vive en un aeropuerto de Brasil


Los Cháves, varados desde hace un mes, ya habrían pasado varias veces por la misma situación. De país en país.

Una familia de argentinos, compuesta por cinco integrantes, vive desde hace un mes en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro. El matrimonio no tiene dinero y sobrevive junto a sus hijos gracias a la caridad de los empleados de la terminal aérea.
Liliana Sava, de 43 años, Carlos Cháves, de 49 años, y sus hijas, de entre seis y dos años, llegaron a Río desde Buenos Aires el 11 de junio. Desde entonces pasan sus días y sus noches en la estación. Lavan la ropa en el lavamanos y la secan en un portaequipaje mientras las niñas se bañan en un baño para infantes.
La familia busca regresar a Panamá (su país de residencia), pero debido a la falta de plata no puede hacerlo. Llamativamente, no aceptó la oferta del consulado argentino en Río de pagarle los boletos para viajar a Buenos Aires.
La noticia se conoció ayer y conmovió a los argentinos y a los brasileños. Sin embargo, en Panamá nadie extraña a los Cháves. De hecho -según un informe de Criticadigital.com- no aparecen en el Sistema de Migración Nacional como residentes. Y quiénes sí los conocen se enojan al hablar de ellos.
"Recuerdo que llegaron a finales de 2007 a nuestra embajada en la misma situación: sin dinero", explicó al matutino porteño Alejandro Herrero, cónsul argentino en Panamá. "Saqué plata de mi bolsillo para ayudarles porque la mujer estaba embarazada y las niñas eran muy pequeñas. Dijeron que venían de Perú e iban a Costa Rica porque un amigo les daría dinero. Viajaron y allí nació su nuevo hijo", relató el diplomático.
Herrero le dijo a Criticadigital.com que luego recibió una segunda visita de los Cháves en octubre de 2008, porque necesitaban más ayuda. "En esa oportunidad el señor Carlos ni siquiera subió a mi oficina por vergüenza, pues le habíamos recomendado que volvieran a la Argentina", indicó.
Sin el apoyo de la Embajada, los Cháves recurrieron a la Comisión de Justicia y Paz de Panamá, que se encargó de hospedarlos y darles de comer. Incluso, hasta les pagaron el viaje a la Argentina porque ellos habían pedido regresar, reveló al ser consultada por "Critica" Maribel Jaén, directora de esa comisión.
"Ellos querían ir a la Argentina, ¿y ahora piden volver aquí?", se preguntó estupefacta la funcionaria. "Ellos se la pasan viajando de país en país y se escudan en instituciones religiosas para que les den para vivir", concluyó.

Fuente: La Gazeta de Tucumán
Por: Jorge Galmarini

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