El poder en decadencia o la decadencia del poder?


Un viejo dicho, sentencia que "todos hacen leña del árbol caído", y cuando el árbol es grande parece que levanta más polvo al desplomarse.
Tras los comicios del 28 de junio, el poder de los Kirchner parece haberse desplomado como un árbol roído por las termitas.
Primero fue la renuncia de Néstor Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista, a la que siguieron algunas dimisiones que pretendieron "despegarse" del coloso y no caer con él: Graciela Ocaña, Ricardo Jaime (el secretario de transporte que tenía causas judiciales y a quien reemplazó, Juan Pablo Schiavi, de igual condición para no desentonar), Guillermo Moreno (a quien no le aceptaron la renuncia porque dibuja muy bien los número del Indec) y Aníbal Fernández, que también fue ratificado en su cargo.
Ahora los dirigentes sindicales más comprometidos con el gobierno y que compartían estrados y palcos en los actos públicos y entraban a la rosada como "Juan por su casa", también le están dando la espalda.
El líder de los camioneros y secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, volverá a ganar las calles la semana próxima para reclamar un 25 por ciento de aumento para los choferes y mostrar iniciativa luego del traspié electoral.
Por su parte desde la Central de Movimientos Populares (CMP), el dirigente piquetero y funcionario nacional Luis D'Elía aseguró que "haber presidido el PJ "fue el peor de los errores políticos" que cometió el ex presidente Néstor Kirchner.
El cuestionado personaje, no se anda con chiquitas a la hora de criticar al PJ, al que describe como “ese partido conservador y de derechas, vacío de política e ideologías, profundamente amoral en sus practicas, contiene en su seno a muchos dirigentes, dueños de un pragmatismo corrosivo y de un escepticismo crónico”. Y señala que en él “sólo prevalecen los intereses puramente tácticos, los negociados espurios y de allí los consabidos punteros y gerentes de la política”.
Suenan raros los dichos del dirigente, que hasta hace una semana atrás, hubiese matado en honor y defensa de Néstor Kirchner.
Si esto parece poco, Duhalde, uno de los mayores enemigos de los pingüinos, volvió al país con intenciones de reorganizar el PJ.
El ex presidente regresó, "con la idea de aglutinar al sector disidente del PJ y dar pelea por la conducción del partido, aunque en principio evitará pronunciamientos públicos" según los encargados de prensa del "cabezón".
A todo esto se suman las peleas de balcón, entre la presidenta y el jefe de gabinete, los continuos castigos de la prensa y por sobre todo, los muertos anónimos por la desidia del gobierno ante el avance de la gripe A H1N1.
Las constantes contradicciones de los propios funcionarios, en relación al tema, y la falta de previsiones para evitar el avance de la enfermedad han puesto en decadencia a un gobierno que está haciendo agua por todos lados.
Las cartas están echadas y los rumores de un adelanto de asunciones, de los nuevos diputados y senadores, son cada vez más fuertes.
Mientras tanto, los mortales trabajadores siguen poniendo el hombro al país hasta que este "culebrón", cuyos capítulos se están repitiendo, llegue a su fin.
Porque mientras la presidenta, viaja a Washington, para tratar en Asamblea de la OEA la crisis de Honduras, le sigue dando la espalda a la crisis Argentina.

Informe: Jorge Galmarini

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